Circunstancias complicadas vamos a vivir muchas a lo largo de nuestra vida, y una de las cosas más importantes es saber gestionar esas situaciones, y lo que nos provoca, de forma adecuada. Aceptar la adversidad no significa que no puedas sentirte triste o frustrado, sino que debes dejar salir tus emociones, pero no permitir que invadan tu día a día.
"Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontas ese sufrimiento" dice Victor Frankl, un sobreviviente del holocausto y que basa su enfoque terapéutico a partir de sus experiencias en los campos de concentración del régimen nazi.
El día de la primera Quimioterapia llegué llena de miedo e incertidumbre a la clínica donde me harían el procedimiento. No puedo describir cuánta revolución había en mi estómago y el corazón no paraba de latir. Sabía que ya no había vuelta atrás, junto a la quimio llegaban cambios en mi cuerpo, cambios en mi organismo.
Preguntas eran las que me sobraban...Se me caería el cabello?, se me debilitarían las uñas? Se bajarían las defensas? Me quedaría sin pestañas? Me daría nauseas con sus respectivos vómitos? Me dolería la cabeza? en fin, una serie de interrogantes rondaban por mi mente...
Dos días me llevaba ponerme el tratamiento. El primer día era como de prevención a los efectos secundarios, donde se me recetaba desde el anti-alérgico, pasando por el protector gástrico, la dosis para las nauseas, para el dolor de cabeza, para los mareos, y luego comenzaban con la primera parte del medicamento, que duraba alrededor de 8 horas pasando por las venas a mi organismo. Al día siguiente venía el otro cóctel, que por su color rojo asemeja las muchas bebidas servidas en bares o restaurantes, como por ejemplo un Cosmopólitan o un Margarita de Sandía, pero lamentablemente no en una copa sino en una bolsa con una sonda que va directo a la vena. El rojo es el color de los colores, puede simbolizar lo femenino, el corazón, pero también es el color del fuego... y era como fuego lo que entraba por mi vena... y así como el fuego destruye muchas cosas a su paso, este medicamento, destruye lo malo que tienes en el cuerpo, pero arrastra igual con cosas que están bien. Como el dicho aquel que reza "peor el remedio que la enfermedad", más o menos así.
Cada 21 día el mismo procedimiento, y previo a esto me toca hacerme Análisis de Laboratorio, para controlar que todo está marchando bien, que las defensas no se han bajado lo suficiente, que las plaquetas no bajen su nivel, en fin, todo lo que "ese barbarazo podía llevarse con él"
No es un proceso para nada agradable estar todo un día o dos montada y casi amarrada a una cama, porque solo el hecho de tener una manguera pegada a una vena, te imposibilita a desplazarte normalmente. Y es entonces, cuando más ganas de pararte te dan para ir al baño.
Pero, ¡si eso fuera todo mis amigos!. Lamentablemente, eso es sólo una mínima parte de lo que debemos padecer las personas que tenemos que pasar por esto.
Al mes, ya sentí cómo mi cabello comenzaba a caer. Cada pasada de un peine por mi cabeza era un moño de pelo que soltaba.
Mi primera decisión fue cortármelo lo más bajo que pude, pero nada, no paraba... Eran montones de pelo en la mano, en el peine, en la almohada... por donde pasaba iba dejando señales....
Nada mas doloroso, que ver como tu pelo, el que siempre has cuidado al máximo está desapareciendo poco a poco. ¡Tu carta de presentación se está desvaneciendo!. Siempre me sentí orgullosa de mi cabello y de repente.... me estaba quedando sin él... es muy duro... me sentía derrocada.... a pesar del apoyo de mi familia, sentía que me hundía... Había otros efectos que podría describir, pero yo creo que lo más frustrante y si se quiere, humillante, era quedarme sin cabello... ¡eso no tenía nombre!...
Pero un día, me levanté y decidí que esto no iba a acabar con mi estabilidad emocional. Tenía que "tomar el toro por los cuernos"... No habría más llantos... no más lágrimas... "Si del Cielo te caen limones, aprende a hacer limonada" había escuchado o leído por ahí.
Ese día fue definitivo.... Debía cambiar de actitud... Me metí a bañar y a llorar... lloré, lloré y lloré.... hasta que se me secaron las lágrimas, pero también tomé una decisión...
Salí del baño y lo primero que hice fue llamar a mi hermano para que me rapara... que quitara de mi cabeza cualquier indicio de pelo.... me volví a bañar, me maquillé y le pedí me tomara una foto. Fue tanto su asombro, que su cara era un poema... no podía creer lo que le estaba pidiendo. "Estás segura, de que eso es lo que quieres", me preguntó... Sí, estoy totalmente segura, tómame la mejor foto que hayas hecho. Y eso hizo.
Después decidí escribir (siempre he pensado que escribir me hace soltar lo que siento... me da más libertad que hablarlo).
Redacté a mi familia y amigos este texto, que junto a la foto, publiqué en Facebook e Instagram:
"Todos me han dicho que soy una guerrera y les tomo la palabra. He decidido luchar, pelear como toda una vencedora. No más lagrimas, no más depresión. Yo soy más fuerte que esa enfermedad. Si pensó que me va a tumbar, pues se equivocó. Yo soy una VENCEDORA a mi ese Intruso no me derrotará, primero lo derroto yo a él.... Así que seguiré al pie de la letra lo que me indiquen los médicos y juntos, ellos con lo que bien saben hacer, ustedes con su apoyo, mis hijos que están conmigo al pie del cañón y por supuesto YO, lo derrotaremos.... Muchos pusieron en duda que fuera capaz de publicar esta foto y yo me dije por qué no, acaso debo avergonzarme de ser VALIENTE?, eso jamás. Si decidí ser valiente para enfrentar el Cáncer y asumir que lo padezco, por qué voy a sentir vergüenza de mostrarme tal como soy ahora? Demostrando que estoy con la mejor de mis sonrisas luchando contra él. Y déjenme decirles que no es que sea de piedra y no me afecte. Si, a veces siento mis fuerzas flaquear y debo llorar porque eso no puedo dejar de hacerlo, llorar limpia el alma y me ayuda a drenar las penas. Me decía una amiga, "sólo el que está en tus zapatos sabe donde molestan" y es cierto, pero el apoyo de mis hijos, mi familia y los que me aprecian me hacen seguir adelante. Espero ver a muchas Maigualidas mostrando su valentía para enfrentar esta enfermedad que en antaño muchos escondían por vergüenza, vergüenza de qué? me pregunto yo. Acaso agarramos la enfermedad de una manera indigna?; No es una enfermedad como cualquier otra? Nadie, creo yo, quisiera enfermarse, pero nos tocó y qué mejor que enfrentarlo con valentía en vez de ir los rincones llorando y echándonos a morir. Si morimos en el intento, lástima, pero que no digan que fue porque no lo intentamos, porque no intentamos seguir viviendo.... Yo si quiero luchar y no se la voy a poner fácil... Y estoy segura que lo lograré. VOY A VIVIR.... Volveré a ser la misma Maigualida de siempre, seguiré con ustedes fiesteando, celebrando cada acontecimiento familiar o social y no dejaré que nadie me mire con lástima, y eso va con todos ustedes, apóyenme pero no me tengan pena porque no soy digna de compasión...Los quiero Mucho, GRACIAS POR SU APOYO y por el tiempo que se tomaron para leerme..... Sin lástima, por que me lastiman más"....
"Un buen día tocas fondo; llegas a una situación límite y ahí empieza la revolución personal" Walter Riso.
Y así fue como dí un paso en firme a darle el frente al Intruso, porque como les he hecho saber, Yo he decidido Vivir.

