"Doy gracias a la adversidad y al sufrimiento porque me han permitido descubrir el sentido de la vida.” Alex Rovira, empresario español, escritor, economista y conferencista internacional.
Somos el resultado de las experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida, o más bien de cómo las hemos interpretado y de la actitud que hemos tomado frente a ellas. No hay nada más importante que aprender a disfrutar del momento presente.
Por eso se dice que no hay mejor maestro que la adversidad. Aunque suela vivirse como un proceso difícil, incómodo y doloroso, muchas personas reconocen que gracias a sus conflictos existenciales han conectado con una fortaleza interior que desconocían. Y no sólo eso, en ocasiones, la experiencia del sufrimiento y el malestar les ha llevado a replantearse por completo su vida, cambiando su manera de ver y de relacionarse con el mundo.
Edith Gonzalez, actriz mexicana diagnosticada con cáncer de ovarios, parece compartir esta teoría:
"Yo no estoy luchando, estoy viviendo. No soy una guerrera, soy una amante de la vida. (...) Me queda mucha lata que dar, muchas risas que compartir, muchas batallas que ganar, muchos amaneceres que disfrutar, mucho arte que admirar y mucho, pero mucho México que amar. Así que, muerte, espérame sentada porque mi mejor danzón tardará mucho en llegar".
Así mismo, la escritora y columnista del New York Times, Regina Brett quien asegura:
"El cáncer me enseñó a parar de guardar cosas para una ocasión especial. Cada día es especial. No tienes que tener cáncer para vivir una vida al máximo. ¿Mi filosofía post-cáncer? No hay pérdida de tiempo. No hay ropa fea. No hay películas aburridas".
Yo también he tenido que replantearme mi vida en muchas oportunidades y no puedo menos que estar de acuerdo en que la adversidad es tremenda maestra.
Recuerdan que quedé en contarles los resultados de la biopsia y el viaje a la isla de Margarita para dar Gracias a la Virgencita del Valle por todos los favores recibidos. Bien, aquí vamos...
Pasaron tres semanas entre la operación y la cita. Sería un miércoles o un viernes de la penúltima semana de septiembre cuando me tocó quitarme los puntos, y faltaba menos de dos semanas para el tan añorado viaje.
Ya en el consultorio, la secretaria me dice que el doctor está en otra clínica pasando revista pero que había autorizado a su asistente, la doctora que lo ayudó en mi operación, para que retirase los puntos. Se le hacía complicado llegar a tiempo, a menos que yo lo quisiera esperar hasta finales de la tarde.
Luego de pensarlo no encontré inconvenientes en que me quitaran los puntos, después de todo, lo peor ya había pasado y "todo va bien" .
Realmente me sentía tranquila, aunque aún las molestias de la cirugía persistían, pero nada fuera de lo normal.
Le pregunté a la doctora si podía viajar (porque a todas estas yo no había consultado lo del viaje con ninguno de los doctores) y ella me dice que no ve inconveniente, si yo me siento bien. Que siempre tuviese cuidado, como por ejemplo, no bañarme en piscinas evitando cualquier infección por lo reciente de la herida y mucho menos en el mar por la fuerza de las olas. Me advirtió sobre los cuidados que debía tener y me dio carta blanca para hacer lo que tenía previsto, que realmente mi objetivo era visitar la Iglesia y rendir honores a quien había intercedido en mi mejoría.
Una vez que concluye la retirada de los puntos, le digo a la secretaria que me falta recibir los resultados de la Biopsia. Ella me responde que no los tiene ella que seguramente los cargaba el doctor, (algo que era lógico porque la consulta era en una clínica y la intervención quirúrgica fue en otra). Yo le digo que llame al doctor, que no me quiero ir sin esos resultados.
Al cabo de unos minutos, me informa que el doctor los tiene y quiere que lo espere, que ya terminó la revista médica y viene en camino a la consulta.
Fue una larga espera, no tanto por el tiempo, si no por la ansiedad que te da esperar unos resultados en un consultorio médico. Saben, ni siquiera cuando esperé los resultados de la prueba de embarazo de mi primer hijo, estuve tan tensa... Por cierto, creo que era la primera vez que mi hijo, "mi mayor" no estaba conmigo en una cita, se encontraba de viaje.
Llegó la hora... Casi terminaba la tarde cuando se presentó el cirujano, y muy cariñoso como suele ser él, me saludó y me invitó a pasar al consultorio. Entramos mis hermanas, una amiga y yo, intrigadas por la espera y ansiosas de ver el resultado, que después de todo era lo que me tenía allí.
Fue hasta ese momento, que me dí cuenta que estaba asustada, que había algo que no cuadraba... qué estaba pasando... el médico se estaba dando su tiempo...
Me revisó la herida, a pesar de que ya la doctora me había retirado los puntos y en ese aspecto, todo marchaba bien.
Por qué, tantas largas?... Qué era lo que tenía que decirme y no se atrevía a soltarlo de una vez?
Pasaron varios minutos hasta que tomé la iniciativa y le pregunté por los resultados....
Ahí me preguntó por mi hijo, y comentó su extrañeza de que no me acompañara.... "está de viaje" le dije.
"Mi reina... - comenzó a decir y a mí se me puso el corazón tan acelerado que parecía iba a salirme por la boca - las noticias no son buenas"
¿Cómo que no son buenas? Se supone que todo salió bien y no hubo necesidad de cortar el pulmón, atiné a decir muy bajito y despacito. ¿Qué pasó?
"La doctora que hizo la Biopsia In Situ se equivocó", dijo y agregó: "lo que hay es un tumor maligno".
Ahí, en ese preciso momento se me paralizó el mundo... Ahí en ese mismo momento quería gritar... quería salir corriendo... Y es en ese instante cuando te das cuenta que la vida te cambia sin previo aviso... La alegría de creer que todo iba bien se fue al garete...
Yo estaba derrumbada... mi mundo se me venía abajo y no estaba mi mayor para que me lo agarrara... mis dos bastones de apoyo, mis dos hijos estaban muy lejos...qué falta me hacían en ese trance.
Saqué fuerzas de muy dentro solo para reclamar al cirujano porque no había hecho lo que yo le había pedido...
Casi le gritaba: "yo te pedí que me sacaras ese Intruso... Te pedí que me cortaras el pulmón para desaparecer el invasor así no fuera maligno... por qué no lo hiciste... por qué?
"Mi amor, me decía, pero cómo quieres tú que te cortara el pulmón si me están diciendo que no es maligno lo que tenías... eso no tiene sentido, era una maldad quitar casi la mitad del pulmón si lo que había no era malo..."
"La doctora, se equivocó" remedaba yo... "No era una gripe, sino una alergia lo que tenía -dije con ironía y rabia a la vez- algo tan sencillito como eso, pero ella se equivocó"
No entendía cómo puede equivocarse en algo tan delicado como esto.
"Y ahora, ¿que va a pasar?" le pregunté
El pobre hombre no hallaba que decir... yo lo culpaba de lo que me estaba pasando y el trataba de justificar su decisión, pero casi no podía... él me entendía perfectamente... sabía cuál era mi dolor... sabía que yo tenía razón, aunque él no fuera el culpable...
Al fin, pude controlarme para preguntarle qué era lo que procedía, no sin antes advertirle que no era partidaria de más Quimioterapias y mucho menos Radioterapia... que si entre las opciones estaba volverme a operar, prefería la cirugía... no quería tener ese Intruso más en mi cuerpo, le dije.
"¿Estás segura de que eso es lo que quieres? me preguntó y le respondí que nunca había estado más segura de algo.
Le pregunté a su vez cuándo era recomendable la segunda cirugía y acordamos que después de mi viaje me vería en consulta para concretar los detalles.
Se disculpó conmigo por lo que estaba pasando y trató de justificar a la Anatomopatóloga, pero le dije que de ella no quería hablar y que era mejor cerrar ese tema porque me causaba mucha indignación e impotencia. Que para la próxima operación sólo se mandara la muestra al laboratorio respectivo.
Salí del consultorio literalmente hecha cuadritos, pensando en si sería conveniente hacer el viaje, porque después de todo la idea era dar Gracias por que ya había superado los dos tipos de cáncer.
Debo aclarar o recordar, que yo aprendí a hacer limonadas cuando me caen los limones del Cielo. Pero en este momento sentía que los limones no estaban para la limonada... No sabía lo que quería hacer...
Salí de la clínica con mis hermanas y mi amiga que no hallaban palabras para consolarme... pero sólo el saber que tenía gente a mi lado que me apoyaba, que me impulsaba a seguir adelante, me hizo recapacitar... con mis hijos, mi familia y mis amistades en mente, tomé la mejor decisión...
A pesar del dolor y la incertidumbre que me abrazaba, me sobrepuse y entendí que tenía que seguir adelante. No era tiempo de preocuparme sino de ocuparme. No cancelaría el viaje a Margarita, porque si bien la idea principal era dar Gracias, todavía tengo vida para darlas, y muchas las cosas que agradecer. Además, ahora tenía doble motivo, no solamente rendir honores sino elevar una nueva petición a Vallita, como también se conoce a la Virgen del Valle.
La vida está llena de momentos en los que se nos pone a prueba nuestra fuerza y coraje. Este era uno de ellos, uno de esos momentos en los de debía demostrar que soy capaz de salir adelante. Como dice una frase religiosa que he escuchado muy seguido "Dios le pone las batallas más difíciles a sus mejores guerreros"... pues bien, me puse mi armadura y salí al campo de guerra....
A pesar de lo que nos pueda ocurrir, no debemos bajar los brazos y derrumbarnos, todo lo contrario, mientras tengamos vida hay que seguir y aprender de las experiencias. Muchas veces de esas adversidades aprendemos a apreciar las buenas consecuencias que traen.
No permitas que nada ni nadie te impida continuar. La vida está llena de enseñanzas y no hay mejor forma de aprender que viviendo una experiencia que te lleve al límite. No importa si caes, seguramente te levantarás con más fuerza. Te sentirás más vivo cuando te des cuenta que pudiste salir adelante, que fuiste capaz de alzar los brazos y levantarte para continuar con más ganas que antes, dejando todo lo malo en el pasado, pero teniendo presente que aprendiste de lo que sucedió y que estás preparado para enfrentar cualquier cosa que se te cruce en el camino.
Y hablando de camino... En los días siguientes a la consulta, recuperándome de los malestares de la cirugía, junto a los míos terminamos los preparativos y nos fuimos a la Isla de Margarita, donde además de visitar y cantarle cumpleaños a la Virgen, pasamos unos días extraordinarios en unión familiar que me hicieron descansar la mente de tanta información en proceso...
De la nueva operación, me encargaría a mi regreso.
Recuerden que yo He decidido Vivir
"Yo no estoy luchando, estoy viviendo. No soy una guerrera, soy una amante de la vida. (...) Me queda mucha lata que dar, muchas risas que compartir, muchas batallas que ganar, muchos amaneceres que disfrutar, mucho arte que admirar y mucho, pero mucho México que amar. Así que, muerte, espérame sentada porque mi mejor danzón tardará mucho en llegar".
Así mismo, la escritora y columnista del New York Times, Regina Brett quien asegura:
"El cáncer me enseñó a parar de guardar cosas para una ocasión especial. Cada día es especial. No tienes que tener cáncer para vivir una vida al máximo. ¿Mi filosofía post-cáncer? No hay pérdida de tiempo. No hay ropa fea. No hay películas aburridas".
Yo también he tenido que replantearme mi vida en muchas oportunidades y no puedo menos que estar de acuerdo en que la adversidad es tremenda maestra.
Recuerdan que quedé en contarles los resultados de la biopsia y el viaje a la isla de Margarita para dar Gracias a la Virgencita del Valle por todos los favores recibidos. Bien, aquí vamos...
Pasaron tres semanas entre la operación y la cita. Sería un miércoles o un viernes de la penúltima semana de septiembre cuando me tocó quitarme los puntos, y faltaba menos de dos semanas para el tan añorado viaje.
Ya en el consultorio, la secretaria me dice que el doctor está en otra clínica pasando revista pero que había autorizado a su asistente, la doctora que lo ayudó en mi operación, para que retirase los puntos. Se le hacía complicado llegar a tiempo, a menos que yo lo quisiera esperar hasta finales de la tarde.
Luego de pensarlo no encontré inconvenientes en que me quitaran los puntos, después de todo, lo peor ya había pasado y "todo va bien" .
Realmente me sentía tranquila, aunque aún las molestias de la cirugía persistían, pero nada fuera de lo normal.
Le pregunté a la doctora si podía viajar (porque a todas estas yo no había consultado lo del viaje con ninguno de los doctores) y ella me dice que no ve inconveniente, si yo me siento bien. Que siempre tuviese cuidado, como por ejemplo, no bañarme en piscinas evitando cualquier infección por lo reciente de la herida y mucho menos en el mar por la fuerza de las olas. Me advirtió sobre los cuidados que debía tener y me dio carta blanca para hacer lo que tenía previsto, que realmente mi objetivo era visitar la Iglesia y rendir honores a quien había intercedido en mi mejoría.
Una vez que concluye la retirada de los puntos, le digo a la secretaria que me falta recibir los resultados de la Biopsia. Ella me responde que no los tiene ella que seguramente los cargaba el doctor, (algo que era lógico porque la consulta era en una clínica y la intervención quirúrgica fue en otra). Yo le digo que llame al doctor, que no me quiero ir sin esos resultados.
Al cabo de unos minutos, me informa que el doctor los tiene y quiere que lo espere, que ya terminó la revista médica y viene en camino a la consulta.
Fue una larga espera, no tanto por el tiempo, si no por la ansiedad que te da esperar unos resultados en un consultorio médico. Saben, ni siquiera cuando esperé los resultados de la prueba de embarazo de mi primer hijo, estuve tan tensa... Por cierto, creo que era la primera vez que mi hijo, "mi mayor" no estaba conmigo en una cita, se encontraba de viaje.
Llegó la hora... Casi terminaba la tarde cuando se presentó el cirujano, y muy cariñoso como suele ser él, me saludó y me invitó a pasar al consultorio. Entramos mis hermanas, una amiga y yo, intrigadas por la espera y ansiosas de ver el resultado, que después de todo era lo que me tenía allí.
Fue hasta ese momento, que me dí cuenta que estaba asustada, que había algo que no cuadraba... qué estaba pasando... el médico se estaba dando su tiempo...
Me revisó la herida, a pesar de que ya la doctora me había retirado los puntos y en ese aspecto, todo marchaba bien.
Por qué, tantas largas?... Qué era lo que tenía que decirme y no se atrevía a soltarlo de una vez?
Pasaron varios minutos hasta que tomé la iniciativa y le pregunté por los resultados....
Ahí me preguntó por mi hijo, y comentó su extrañeza de que no me acompañara.... "está de viaje" le dije.
"Mi reina... - comenzó a decir y a mí se me puso el corazón tan acelerado que parecía iba a salirme por la boca - las noticias no son buenas"
¿Cómo que no son buenas? Se supone que todo salió bien y no hubo necesidad de cortar el pulmón, atiné a decir muy bajito y despacito. ¿Qué pasó?
"La doctora que hizo la Biopsia In Situ se equivocó", dijo y agregó: "lo que hay es un tumor maligno".
Ahí, en ese preciso momento se me paralizó el mundo... Ahí en ese mismo momento quería gritar... quería salir corriendo... Y es en ese instante cuando te das cuenta que la vida te cambia sin previo aviso... La alegría de creer que todo iba bien se fue al garete...
Yo estaba derrumbada... mi mundo se me venía abajo y no estaba mi mayor para que me lo agarrara... mis dos bastones de apoyo, mis dos hijos estaban muy lejos...qué falta me hacían en ese trance.
Saqué fuerzas de muy dentro solo para reclamar al cirujano porque no había hecho lo que yo le había pedido...
Casi le gritaba: "yo te pedí que me sacaras ese Intruso... Te pedí que me cortaras el pulmón para desaparecer el invasor así no fuera maligno... por qué no lo hiciste... por qué?
"Mi amor, me decía, pero cómo quieres tú que te cortara el pulmón si me están diciendo que no es maligno lo que tenías... eso no tiene sentido, era una maldad quitar casi la mitad del pulmón si lo que había no era malo..."
"La doctora, se equivocó" remedaba yo... "No era una gripe, sino una alergia lo que tenía -dije con ironía y rabia a la vez- algo tan sencillito como eso, pero ella se equivocó"
No entendía cómo puede equivocarse en algo tan delicado como esto.
"Y ahora, ¿que va a pasar?" le pregunté
El pobre hombre no hallaba que decir... yo lo culpaba de lo que me estaba pasando y el trataba de justificar su decisión, pero casi no podía... él me entendía perfectamente... sabía cuál era mi dolor... sabía que yo tenía razón, aunque él no fuera el culpable...
Al fin, pude controlarme para preguntarle qué era lo que procedía, no sin antes advertirle que no era partidaria de más Quimioterapias y mucho menos Radioterapia... que si entre las opciones estaba volverme a operar, prefería la cirugía... no quería tener ese Intruso más en mi cuerpo, le dije.
"¿Estás segura de que eso es lo que quieres? me preguntó y le respondí que nunca había estado más segura de algo.
Le pregunté a su vez cuándo era recomendable la segunda cirugía y acordamos que después de mi viaje me vería en consulta para concretar los detalles.
Se disculpó conmigo por lo que estaba pasando y trató de justificar a la Anatomopatóloga, pero le dije que de ella no quería hablar y que era mejor cerrar ese tema porque me causaba mucha indignación e impotencia. Que para la próxima operación sólo se mandara la muestra al laboratorio respectivo.
Salí del consultorio literalmente hecha cuadritos, pensando en si sería conveniente hacer el viaje, porque después de todo la idea era dar Gracias por que ya había superado los dos tipos de cáncer.
Debo aclarar o recordar, que yo aprendí a hacer limonadas cuando me caen los limones del Cielo. Pero en este momento sentía que los limones no estaban para la limonada... No sabía lo que quería hacer...
Salí de la clínica con mis hermanas y mi amiga que no hallaban palabras para consolarme... pero sólo el saber que tenía gente a mi lado que me apoyaba, que me impulsaba a seguir adelante, me hizo recapacitar... con mis hijos, mi familia y mis amistades en mente, tomé la mejor decisión...
A pesar del dolor y la incertidumbre que me abrazaba, me sobrepuse y entendí que tenía que seguir adelante. No era tiempo de preocuparme sino de ocuparme. No cancelaría el viaje a Margarita, porque si bien la idea principal era dar Gracias, todavía tengo vida para darlas, y muchas las cosas que agradecer. Además, ahora tenía doble motivo, no solamente rendir honores sino elevar una nueva petición a Vallita, como también se conoce a la Virgen del Valle.
La vida está llena de momentos en los que se nos pone a prueba nuestra fuerza y coraje. Este era uno de ellos, uno de esos momentos en los de debía demostrar que soy capaz de salir adelante. Como dice una frase religiosa que he escuchado muy seguido "Dios le pone las batallas más difíciles a sus mejores guerreros"... pues bien, me puse mi armadura y salí al campo de guerra....
A pesar de lo que nos pueda ocurrir, no debemos bajar los brazos y derrumbarnos, todo lo contrario, mientras tengamos vida hay que seguir y aprender de las experiencias. Muchas veces de esas adversidades aprendemos a apreciar las buenas consecuencias que traen.
No permitas que nada ni nadie te impida continuar. La vida está llena de enseñanzas y no hay mejor forma de aprender que viviendo una experiencia que te lleve al límite. No importa si caes, seguramente te levantarás con más fuerza. Te sentirás más vivo cuando te des cuenta que pudiste salir adelante, que fuiste capaz de alzar los brazos y levantarte para continuar con más ganas que antes, dejando todo lo malo en el pasado, pero teniendo presente que aprendiste de lo que sucedió y que estás preparado para enfrentar cualquier cosa que se te cruce en el camino.
Y hablando de camino... En los días siguientes a la consulta, recuperándome de los malestares de la cirugía, junto a los míos terminamos los preparativos y nos fuimos a la Isla de Margarita, donde además de visitar y cantarle cumpleaños a la Virgen, pasamos unos días extraordinarios en unión familiar que me hicieron descansar la mente de tanta información en proceso...
De la nueva operación, me encargaría a mi regreso.
Recuerden que yo He decidido Vivir




